Ampay: La joya natural de Abancay
El Santuario Nacional de Ampay, ubicado a 3600 msnm, cobija el bosque de intimpas más grande del país, además de 33 variedades de orquídeas y una invalorable reserva de agua u una rica fauna silvestre.
Ampay es un nevado de heratica majestad e imponente grandeza que se levanta solemne en medio de una apretada muchedumbre de cerros negruzcos.
Unos metros más debajo de esos penachos esta el santuario nacional que lleva su nombre y cuyo reconocimiento como tal fue otorgado por decreto supremo el 23 de julio de 1987. Este bello escenario natural cuanta con una extensión de 3635 hectáreas y gracias a la oportuna ley, su rica flora y su fauna silvestre tienen ahora la protección legal debida.
Ubicado en el distrito de Tamburco, a 3 kilómetros de la risueña y hospitalaria ciudad de Abancay, el santuario de Ampay tiene entre su variada riqueza nada menos que el bosque natural de “Podocarpus glomeratus” (Intipa o árbol del sol).
Dicho albor es oriundo de Ampay y se encuentra en la quebrada de Ullpuhuayco y el histórico sector de Qorowani; constituye el elemento forestal más valioso de la flora nativa del santuario y ocupa una extensión de 5436 hectáreas de bosque.
El mantenimiento del bosque de intipas es de vital importancia para el medio ambiente de la ciudad de Abancay, porque funciona como una barrera natural contra los posibles desastres que podrían poner en peligro vastos sectores de la ciudad.
También influye en las características del medio ambiente haciendo benigno el clima del valle. Constituye el único refugio natural para la intipa y otra variedad de flores nativas, Asimismo, el potencial biótico de este santuario favorece el progreso económico de la región. El bosque de intipas tiene un alto valor paisajístico para las actividades de recreación, ecoturismo y educación ambiental. Sin embargo, en Ampay, las intipas forman un pequeño rodal, cuya población esta en disminución debido el ritmo acelerado de destrucción de su hábitat.
El bosque de intipas ocupa varios pisos ecológicos entre los 2900 y los 3600 msnm. La temperatura promedio anual es de 12 a 14 grados centígrados y la precipitación pluvial esta entre los 850 a 1119 milímetros al año. Durante la temporada de lluvias, el bosque de intipas se cubre de densas neblinas.
La intipa crece hasta 15 metros de altura, tiene fuste robusto, cuyo diámetro alcanza hasta los 250 centímetros y excepcionalmente los supera. Las ramas son numerosas y forman una copa frondosa, de forma y color peculiar.
Las plantas femeninas producen flores en forma de rudimentos seminales solitarios de forma globular, insertas en las ramillas. Las plantas masculinas tienen flores fasciculadas. Durante la Navidad se encuentran en pleno proceso de polinización y fecundación. Su fruto es una drupa de forma redonda que contiene una sola semilla. El bosque de Ampay guarda además valiosos recursos fitologicos.
Unos metros más debajo de esos penachos esta el santuario nacional que lleva su nombre y cuyo reconocimiento como tal fue otorgado por decreto supremo el 23 de julio de 1987. Este bello escenario natural cuanta con una extensión de 3635 hectáreas y gracias a la oportuna ley, su rica flora y su fauna silvestre tienen ahora la protección legal debida.
Ubicado en el distrito de Tamburco, a 3 kilómetros de la risueña y hospitalaria ciudad de Abancay, el santuario de Ampay tiene entre su variada riqueza nada menos que el bosque natural de “Podocarpus glomeratus” (Intipa o árbol del sol).
El mantenimiento del bosque de intipas es de vital importancia para el medio ambiente de la ciudad de Abancay, porque funciona como una barrera natural contra los posibles desastres que podrían poner en peligro vastos sectores de la ciudad.
También influye en las características del medio ambiente haciendo benigno el clima del valle. Constituye el único refugio natural para la intipa y otra variedad de flores nativas, Asimismo, el potencial biótico de este santuario favorece el progreso económico de la región. El bosque de intipas tiene un alto valor paisajístico para las actividades de recreación, ecoturismo y educación ambiental. Sin embargo, en Ampay, las intipas forman un pequeño rodal, cuya población esta en disminución debido el ritmo acelerado de destrucción de su hábitat.
La intipa crece hasta 15 metros de altura, tiene fuste robusto, cuyo diámetro alcanza hasta los 250 centímetros y excepcionalmente los supera. Las ramas son numerosas y forman una copa frondosa, de forma y color peculiar.
Las plantas femeninas producen flores en forma de rudimentos seminales solitarios de forma globular, insertas en las ramillas. Las plantas masculinas tienen flores fasciculadas. Durante la Navidad se encuentran en pleno proceso de polinización y fecundación. Su fruto es una drupa de forma redonda que contiene una sola semilla. El bosque de Ampay guarda además valiosos recursos fitologicos.
Asimismo, se hallan registradas 33 especies de orquídeas y entre la variada fauna que posee, se pueden encontrar venados, pumas, zorros, loros, calandrias, zorzales, cernícalos, gavilanes, ruiseñores, entre otros.
Por si todo esto no fuera poco, las exploraciones científicas de Rainier Hosting y Ciro Palomino Dongo, llevadas a cabo en 1987, hallaron evidencia de pinturas rupestres. Se trato del grabado de seis camélidos en color rojo ubicados dentro de las cavernas con estalactitas. En la actualidad es posible practicar andinismo en la parte posterior del glaciar. También gozar de sus fabulosas fachas (caídas de agua) a más de 3700 msnm.
Publicado en el diario "El Comercio" el 5 de marzo del 2001

